16:46 h. Martes, 12 de Diciembre de 2017

El Periódico de José Luis Gómez

José Luis Gómez

Sin Europa, España ya no puede salir a flote

Periodista

José Luis Gómez | 08 de Julio de 2012

La situación de la economía española es tan delicada que ya no puede aspirar a sanearse por sí sola. Ni tiene margen de maniobra ni es lo suficientemente grande como para marcar el paso de Europa. Su mayor ventaja tal vez sea ahora mismo que, en cambio, es lo suficientemente grande como para que sus socios no la dejen caer, ya que con España caería el euro.

La situación de la economía española es tan delicada que ya no puede aspirar a sanearse por sí sola. Ni tiene margen de maniobra ni es lo suficientemente grande como para marcar el paso de Europa. Su mayor ventaja tal vez sea ahora mismo que, en cambio, es lo suficientemente grande como para que sus socios no la dejen caer, ya que con España caería el euro. Primera conclusión: España saldrá a flote cuando salga Europa.

¿Le favorece el entorno a España? A corto plazo, no demasiado. Estados Unidos vuelve a tener dificultades y Alemania tampoco está para grandes fiestas, aunque sigue manteniendo claras ventajas comparativas sobre los demás socios de la Unión Europea (UE). De hecho, gracias a Alemania, la UE equilibra su balanza por cuenta corriente, que comprende los saldos por transferencias, mercancías y servicios.

¿Qué debería pasar entonces? Básicamente, tres cosas: una, que bajen los tipos de interés, de modo que España pueda financiarse en los mercados; dos, como reclamaba ayer Rajoy que se apliquen cuanto antes las medidas financieras, empezando por la recapitalización de bancos como Novagalicia, y tres, que se vaya devaluando el euro, hasta niveles de 1,15 o incluso 1,10 con respecto al dólar. Si eso sucede, tanto Europa como España podrán recuperarse exportando más, no solo a Estados Unidos, sino a todas las áreas dominadas por el dólar; es decir, la mayor parte del mundo, salvo Rusia y África.

La recuperación vendrá del exterior y terminará por germinar en el interior, cuyo mercado está ahora bajo mínimos. Cabe esperar, por tanto, que si se dan esas circunstancias, también España exporte más e importe menos, y que reciba más turistas con dólares en mano. ¿Sin costes a cambio? No. La otra cara de la moneda traerá menos salidas de turistas al exterior y un petróleo más caro. En realidad, no solo en España, sino en toda Europa, aunque con excepciones, porque Reino Unido o Noruega, que son productores de crudo, apenas se ven afectados por la revalorización del dólar.

Las medidas anteriores dependen, pues, de Europa. ¿Y qué depende de España? Varias cosas, no menos importantes que las anteriores. A saber: debe preparar su aparato productivo para exportar; es decir, debe activar sus antenas en el exterior. ¿Solo eso? No. También debe arreglar sus cuentas públicas, reducir su desmesurado endeudamiento privado y programar incentivos fiscales a las empresas. Traducido: menos desgravaciones a la compra de vivienda y más incentivos a los emprendedores, sobre todo a los que sean capaces de exportar. También será importante desarrollar los mercados de capitales de pymes, como el MAB, para que las empresas obtengan financiación con fluidez, como sucede en países como el Reino Unido o Estados Unidos.

Será el camino para que España apruebe en seis frentes en los que ahora suspende: desempleo, deuda pública, deuda privada, cuota de mercado en las exportaciones, posición neta de las inversiones y déficit por cuenta corriente. El país ya no puede vivir durante más tiempo por encima de sus posibilidades, una vez que el ahorro no cubre el esfuerzo inversor. Los países con mercados de capitales eficientes suelen ser también los más democráticos. Justo lo contrario que aquellos menos desarrollados en ese sentido, como China o Marruecos. Si España quiere profundizar en su democracia también debería hacerlo en los mercados de capitales para pequeñas y medianas empresas. @J_L_Gomez

>LA REGIÓN 080712


Más acciones:
Otros autores
Facebook