22:37 h. Lunes, 21 de Agosto de 2017

El Periódico de José Luis Gómez

José Luis Gómez

Obama habla de Galicia

Periodista

José Luis Gómez | 26 de Junio de 2012

¿Qué le llama a Obama la atención de Galicia? ¿El Xacobeo? ¿El Deportivo de la Champions? ¿Inditex? ¿El multimillonario Amancio Ortega? ¿El otro Amancio, el futbolista internacional? ¿Luis Suárez, balón de oro? ¿La universal Rosalía de Castro? ¿El mítico Castelao? ¿El socialista Pablo Iglesias? ¿El increíble Valle Inclán?

¿Qué le llama a Obama la atención de Galicia? ¿El Xacobeo? ¿El Deportivo de la Champions? ¿Inditex? ¿El multimillonario Amancio Ortega? ¿El otro Amancio, el futbolista internacional? ¿Luis Suárez, balón de oro? ¿La universal Rosalía de Castro? ¿El mítico Castelao? ¿El socialista Pablo Iglesias? ¿El increíble Valle Inclán? ¿El Nobel Cela? ¿El dictador Franco? ¿El ciclista Oscar Pereiro? ¿El presidente Rajoy? ¿El desaparecido presidente Fraga? ¿El narrador Torrente Ballester? ¿El actor Fernando Rey? ¿La Catedral? ¿Las rías? ¿Las meigas? ¿Nuestro millón de vacas? Qué va... Lo que en el fondo acapara la mirada del presidente de Estados Unidos es Novagalicia Banco. Y es que Obama sabe que España necesita hasta 62.000 millones para sanear la banca y que buena parte de ese dinero lo exige la crisis del banco donde se diluyeron las viejas cajas gallegas. De hecho, la mayoría de las necesidades de capital observadas por las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger, por encargo del Ministerio de Economía y del Banco de España, está concentrada en las entidades nacionalizadas; es decir, Novagalicia, Bankia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia, que tendrán que recurrir al dinero europeo y que suponen en torno a dos tercios de las necesidades previstas, de 34.000 a 41.000 millones. Una pasada.

¡Quién nos lo iba a decir, que terminaríamos en boca de Obama…! Con otros inquilinos de la Casa Blanca, Galicia era noticia desde Washington porque un sirviente o un cocinero tenían raíces en la tierra. Con Obama, en cambio, la noticia es que como no ande con cuidado nos tendrá que servir él a todos nosotros. Y gratis, porque no tendremos ni euros ni menos aún dólares suficientes para pagarle. Por eso Obama, al tiempo que pedía aclarar el rescate de la banca española, como condición necesaria para reducir la tensión de los mercados, apelaba a poner en marcha una recapitalización rápida, nítida, con todos los detalles a la vista, según interpretó un certero editorial de El País. En definitiva, porque como dijo el mandatario estadounidense, solo cuando España –léase también Galicia- clarifique el rescate, se calmarán los mercados financieros.

A Obama le inquieta todo esto por dos razones: una, porque le debemos la tira de pasta a Estados Unidos, y dos, porque el quebrado Lehman Brothers sólo era una décima parte del sistema bancario español. Sabe que no hablamos de una chiquillada, sino de un verdadero problema de dimensión mundial.

La verdad es que esta vez la hemos liado muy gorda. Pero aquí tampoco pasa nada. Una cosa es que se entere Obama y ponga el grito en el cielo, y otra que el adormecido Parlamento de Galicia se dé por enterado de lo sucedido en Novacaixagalicia. Aquí, ante todo mucha calma, como en el disco de Siniestro Total grabado en 1991, que no por casualidad ya incluía el tema “Miami Vice theme”. La verdad es que Galicia debería hacerse ver sus grandes asuntos, porque corre el riesgo de perderse y de no encontrarse, máxime cuando los servicios de estudios privados ya advierten de que la recesión se agrava. En Galicia se debate sobre lo accesorio, se solemniza lo obvio y se elude lo importante. Así se explica también que haya gente capaz de rasgarse las vestiduras por no llegar una hora antes a Madrid pero que después acepta tardar cuatro meses en obtener una licencia de apertura, un año en cobrar una factura de la Administración o diez años en resolver un juicio civil, como diría el profesor Xosé Henrique Vázquez Vicente.

Un día que llueva y no podamos salir al campo a faenar, deberíamos hacérnoslo ver con mucha calma. A ver si dejamos de hacer el ridículo no solo de puertas adentro, sino ante el mundo. Y ya puestos, a lo mejor también cabe defendernos. Lo que no procede es el silencio, porque el silencio no es rentable, como ya dejó escrito hace años Herb Schmertz. Al respecto, un aviso a navegantes: el muestreo que han tomado en NCG las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger es tan pequeño que extrapolar conclusiones sobre él, para algo tan relevante como lo que se está decidiendo, parece alucinante. Están diagnosticando a un enfermo leyéndole la mano. Pero habrá que decirlo y explicarlo, no callarse, porque el problema financiero de Novagalicia Banco, además de soluciones, requiere muchas aclaraciones. @J_L_Gomez

>EL PAÍS 220612


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