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20:47h. Viernes, 06 de diciembre de 2019

La devaluación interna

  La decisión del presidente Rajoy de mantener el objetivo de déficit del 3% en 2013 pero sin pasar por el peaje del 4,4% en 2012 evita hacer este año un ajuste de más de 40.
La decisión del presidente Rajoy de mantener el objetivo de déficit del 3% en 2013 pero sin pasar por el peaje del 4,4% en 2012 evita hacer este año un ajuste de más de 40.000 millones de euros en un solo ejercicio –algo sin precedentes- pero no resuelve el problema de fondo, que no es tanto si Merkel se cabrea ante un objetivo de déficit del 5,8% -casi un punto y medio por encima del compromiso con Bruselas- como si los mercados aceptan esa audacia del presidente español, en cuya opinión seguir controlando el déficit público y cumpliendo con los compromisos no es incompatible con defender el sentido común. Solo el tiempo dirá si Rajoy puede mantener su intención de hacer las cosas a su manera.

La clave sigue estando en la devaluación interna que precisa hacer España, un ajuste mucho más duro y más lento que a través de una devaluación del tipo de cambio cuando se tiene una moneda propia. Como suele explicar el economista Guillermo de la Dehesa, una devaluación convencional -recordemos los tiempos de Solchaga- se decide en una noche y afecta de inmediato a todos los ciudadanos y empresas, mientras que una devaluación interna requiere negociar y pactar los aumentos necesarios de productividad y las reducciones de salarios reales con los agentes sociales y con los comités de cada empresa, y además obliga a ceder márgenes de beneficio para que no sean solo los trabajadores los que paguen la devaluación.

El problema de Rajoy está precisamente ahí, en que a pesar de todos los sufrimientos que ya padece el país –paro, juste del Estado de bienestar…-, la devaluación interna es aparentemente mínima y todavía requiere muchas más medidas. El discurso que si puede estar cambiando es el de implantar en España el estricto modelo alemán. De hecho, es lo que parece estar haciendo Rajoy. En ese sentido será clave no solo la agenda alemana para España, que sigue aplicándose a través del ajuste y de la reforma laboral, sino la búsqueda de una referencia económica y laboral más realista –por ejemplo la media de la eurozona-, ante la imposibilidad de asumir el modelo germano. Si los mercados lo entienden, Rajoy habrá demostrado que tenía razón la ministra Ana Pastor cuando dijo que su paisano sería mejor presidente que candidato. @J_L_Gomez
>OTR 04-03-12