17:29 h. Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

El Periódico de José Luis Gómez

José Luis Gómez

¿Asusta el federalismo?

Periodista

José Luis Gómez | 19 de Enero de 2012

José Juan González Encinar, un cualificado analista del federalismo ya fallecido, lo tuvo siempre claro: la Constitución de 1978 puso los mimbres y el cesto de la organización territorial de Estado se fue haciendo después, de forma gradual, con la aprobación de los distintos estatutos de autonomía.

José Juan González Encinar, un cualificado analista del federalismo ya fallecido, lo tuvo siempre claro: la Constitución de 1978 puso los mimbres y el cesto de la organización territorial de Estado se fue haciendo después, de forma gradual, con la aprobación de los distintos estatutos de autonomía. Pero una vez estos aprobados, la forma de organización territorial del Estado español resultó ser sustancialmente idéntica a la de cualquier otro Estado federal. Sin embargo, algo falla cuando en este país el Gobierno se plantea cómo verificar a tiempo el cumplimiento del compromiso de déficit autonómico –señal de que no lo tiene claro- o cuando la Oposición hace esfuerzos para construir una sola voz en clave española, camino de su congreso federal. ¿Un partido nacional, como dijo Rubalcaba, que vertebre España y diga lo mismo en todas partes? ¿Un congreso federal? ¿Un partido que diga lo mismo en toda España pero con acentos distintos en cada parte, como matizó Carme Chacón? Viendo a unos y a otros da la impresión de que volvemos atrás, cuando todo debería está ya claro: España es un Estado tan federal como cualquier otro de los Estados federales que hoy existen en el mundo. La diferencia, como diría el ex presidente catalán Pasqual Maragall, estriba en que aún no le llamamos así.

Debates como el del control del déficit autonómico en el Gobierno del PP o el de la voz común en el PSOE prueban hasta qué punto España es diferente de Alemania, un genuino país federal donde la conservadora Angela Merkel sabe manejar el Consejo de Estabilidad cuando Bremen, Berlín, Sarre o Schleswig-Holstein se le van de la mano, que algo ya se le fueron, o donde el socialdemócrata Sigmar Gabriel ya tiene bastante con hacer olvidar a sus bases las costosas reformas sociolaborales del canciller Gerhard Schröder como para ponerse a debatir sobre voces únicas o con acento. ¿Asusta el federalismo a quienes se definen como federales? En España parece que sí, en Alemania, no.

Por curioso que parezca, PP y PSOE tienen más coherencia en su alineamiento exterior, en torno al eje franco-alemán, que en sus definiciones internas, donde la geometría de sus alianzas con fuerzas nacionalistas es tan variable como de conveniencia coyuntural. El PSOE se olvida a veces de que sus mayores éxitos electorales coincidieron con su mayor acento federal y el PP suele demonizar en la Oposición pactos que asume sin despeinarse cuando gobierna. Falta definición y claridad.

> OTR 15-01-12

 

Más acciones:
Otros autores
Facebook