18:11 h. Miércoles, 16 de octubre de 2019

Salarios vinculados a la productividad

José Luis Gómez | 12 de marzo de 2011

Europa trajo alegría y bienestar a la España postfranquista pero ahora trae malas noticias. El llamado Pacto por el Euro apretará todavía más las tuercas a los 17 países que comparten la moneda común, lo cual se traducirá en más recortes sociales y salariales en España.

Europa trajo alegría y bienestar a la España postfranquista pero ahora trae malas noticias. El llamado Pacto por el Euro apretará todavía más las tuercas a los 17 países que comparten la moneda común, lo cual se traducirá en más recortes sociales y salariales en España. Sobre el papel se trata de fomentar la competitividad para afrontar la crisis de la deuda y los problemas del déficit público, pero en la práctica eso supone moderación salarial, menos gasto en pensiones y prestaciones sociales, la llamada flexiseguridad en el empleo y una mayor coordinación de las políticas fiscales. En general, noticias inquietantes.

El presidente Rodríguez Zapatero no tuvo más remedio que ceder a las presiones de la canciller alemana Angela Merkel y terminó por aceptar que los salarios se vinculen a la productividad, desligándose de la inflación, lo cual supone una transformación laboral de gran alcance para España, que habrá que ir viendo cómo se hace, porque de eso poco se sabe todavía. Lo más probable es que, al hilo de la reforma de la negociación colectiva, pretendan reducir la indexación con el IPC y aumentar el peso de la productividad en la determinación de los salarios, como propone el economista Guillermo de la Dehesa, que en este tipo de asuntos suele ir por delante de los acontecimientos. A mayores, los países del euro hablan de mantener los controles sobre el sector financiero, al estilo de lo que ya se está haciendo en España con cajas y bancos; reformar las políticas activas de empleo –esas que dependen del presidente Núñez Feijóo, sin que él se diese por enterado–; abrir a la competencia sectores fuertemente protegidos, como ciertos servicios profesionales; liberalizar el mercado de la energía, e incentivar la competencia en la economía digital. Todo un cambio social y económico que alterará las bases del Estado de bienestar en España y en Europa.

¿Qué significa vincular salarios y productividad? Para la mayoría de los trabajadores, nada bueno. Para el conjunto del país, ajustar su economía, de modo que el salario real de un trabajador iguale el valor de lo que produce, lo cual no siempre es posible en el mundo real. La productividad por trabajador se obtiene de la producción del país –se calcula dividiendo la producción total entre el número total de horas trabajadas–, mientras que el salario está sujeto a un proceso de negociación colectiva entre sindicatos y empresarios, de manera que no solo depende de la situación de cada empresa ni de la producción del país. En la eurozona, por ejemplo, existen grandes diferencias de productividad y no tanto en salarios, lo cual avala las tesis de la canciller Merkel, cuyo entorno parte también de la base de que, en los últimos diez años, la remuneración por asalariado en España ha estado aumentando más que la productividad por ocupado. Por todo ello, en las próximas semanas escucharemos hablar a menudo de suprimir las cláusulas de salvaguarda y de descentralizar la negociación colectiva, con opción al descuelgue de empresas. En definitiva, de malas noticias.

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